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Desilusión

La niña está chocha. Después de largas horas de estudio sale radiante de su habitación como fugitiva que escapa de la prisión. Corre alegre por el pasillo con un libro cerrado en sus manos. Va gritando a más no poder: “¡por fin terminé con historia!” Pero poco le dura el festín. Su abuelo la oye, se le acerca y al oído le dice: “Cariño, te equivocas: la historia continúa”. 

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